sábado, 13 de junio de 2015

Relación entre el referente productivo y el sector laboral


El sector de servicios ha venido creciendo y con ello la competencia entre sus distintos ofertantes, de allí la importancia de contar con un personal idóneo y bien calificado. En ese sentido, la formación de las personas involucradas en la parte comercial de estas empresas requieren desarrollar y mejorar sus diferentes capacidades, de modo que puedan responder las exigencias propias del sector.

Un estudiante formado bajo un riguroso proceso formativo orientado a desarrollar sus capacidades personales en gestión, tiene más probabilidades de insertarse en el mercado laboral y a la vez tener mayor competitividad, mostrando mejor desempeño.

El referente educativo es el eje que asienta las bases formativas para el desarrollo y fortalecimiento de capacidades cognitivas y actitudinales de los estudiantes. Este referente necesariamente debe estar en sintonía con las necesidades que exige el sector laboral en particular. Asimismo, sus temas, contenidos y elementos de aprendizaje deben alinearse con las particularidades propias de cada sector laboral. Si existe desbalance entre los requerimientos del sector laboral con los perfiles que dispone el mercado de trabajo, es evidente que no se han logrado dichos perfiles por un insuficiente y/o deficiente referente educativo.

Una mirada histórica a la formación profesional


En el pasado, la formación de un oficio se transmitía de padres a hijos. Este proceso de
formación era natural, ya que era parte de la vida cotidiana. Esto posibilitó que las comunidades progresaran, que experimentaran técnicas diversas y que demostraran su superioridad en el desarrollo productivo respecto de otros pueblos.

Más adelante, la figura cambia, ya que esta trasmisión de los “secretos de un oficio” pasó a estar a cargo de los maestros artesanos, los cuales eran miembros de una hermandad o cofradía. Esta instancia estaba organizada para la producción y para la enseñanza y el aprendizaje. En ese sentido, era el maestro artesano quien tenía la comprensión global de todo el proceso productivo no sólo en términos de diseño y dominio de las técnicas, sino también en lo relativo a la financiación, a la gestión de los recursos humanos y materiales, y a la comercialización de los productos.

Con el desarrollo de la gran industria que buscaba la producción a gran escala, los medios artesanales se volvieron inviables desde el punto de vista técnico y económico. Las nuevas formas de organización introdujeron principios de división técnica y social. Por lo tanto, la mayoría de los trabajadores no necesitaban ser formados, solo entrenados en una serie de operaciones, considerándolos “no calificados”. Mientras que la responsabilidad, la autonomía y la toma de decisiones era para aquellos que ocupaban un cargo gerencial. En consecuencia,la educación para desempeñarse en un determinado oficio recayó en la educación formal, en los ciclos medio y superior. Sin embargo, la crisis que se desencadenó a inicios de los años 60 y mediados de los 70, implicó una profunda revisión de los principios anteriores. La formación de estos trabajadores no había sido lo suficientemente flexible para adaptarse a los continuos cambios organizacionales y tecnológicos que ocurrían en las empresas.

Los requerimientos eran mayores y se necesitaba de trabajadores capaces de adaptarse y anticiparse a los cambios del entorno, de asumir un constante aprendizaje, de adaptarse a situaciones imprevistas, de ejecutar trabajos más complejos, de intervenir en funciones de gestión, de participar en procesos de calidad y de liderar equipos de trabajo. Las instituciones empresariales y gremiales adoptaron entonces la decisión de proporcionar formación continua a los trabajadores, buscando que estos lograran su adaptación a los cambios acelerados.

Mientras tanto, la educación formal se ve obligada a reformular los diseños curriculares, los contenidos científicos y tecnológicos, las formas de evaluación y la forma de enseñanza que se habían venido realizando desvinculados de la nueva realidad laboral. Se necesitaba cambiar para formar integralmente a un trabajador y no reducirlo a un ente que repite mecánicamente una operación (Catalano, Avolio y Sladogna, 2004).


Presentación resultados del Observatorio Laboral para la Educación



Es importante lo que el Gobierno esta haciendo por mejorar la educación. 

Recomendaciones del Estudio de Demanda Laboral y oferta formativa en Educación Técnico Productiva de la Región Callao


1. La empleabilidad de los egresados se logrará a partir de una oferta formativa que 
esté en consonancia con la demanda laboral. La formación profesional es una 
debilidad de la región que puede superarse dotando de información oportuna 
(estudios actualizados) a estos centros para tener una oferta formativa actualizada. 

2. Impulsar en estos centrosel desarrollo de proyectos productivos que permitan 
desarrollar en los egresados habilidades de autoempleo o enfrentar con éxito la 
búsqueda de empleo dependiente.

3. Los CETPRO deberían ofrecer servicios de capacitación diferenciados dirigidos a 
pequeños empresarios y trabajadores en ejercicio, situación que contribuirá no 
solo a la sostenibilidad económica del centro de formación, sino que también 
ayudará a tener actualizada la malla curricular de la oferta formativa.

4. Analizar la posibilidad del incremento de las horas de capacitación en aquellos 
módulos que abordan temas de mayor complejidad con el fin de contribuir de 
manera efectiva a la formación por competencias. Por otro lado, la sociedad actual 
demanda trabajadores con habilidades productivas, disposición al emprendimiento 
y nociones de ciudadanía, que demuestren competencias genéricas necesarias 
para su aplicación en el trabajo y en su vida diaria.

5. Existe la necesidadde atendera los CETPRO con acuerdos multisectoriales claros. Para 
ello es necesario la articulación confines de coordinación y complementariedad entre 
el Ministerio de Educación, IPEBA, Ministerio de Trabajo, Gobierno Regional del Callao, 
Dirección Regional de Educación y UGEL para que no se pierdan de vista las tareas 
comunes y los temas transversales que requieren ser atendidos en la región Callao.

6. No todas las instituciones cuentan con la información estadística actualizada. 
Algunas de ellas tuvieron que elaborarla frente a la solicitud de información.

7. Los CETPRO deberían contar con un programa de seguimiento a los egresados. Esta 
es una herramienta necesaria para la mejora de la calidad del servicio educativo, 
con el fin de medir la inserción laboral y autoevaluarse.

8. Es conveniente realizar formación y evaluación del personal docente que 
actualmente labora en los CETPRO, así como establecer programas de actualización 
en el ámbito de la formación técnica que imparten. Algunas opciones se inician 
con una buena meta de atención y en transcurso del desarrollo del módulo se dan 
las deserciones.

9. Para lograr la calidad esperada en los egresados se debe impulsar el establecimiento 
de alianzas estratégicas entre las instituciones educativas, teniendo en cuenta 
el área de formación técnica desarrollada; lo mismo se debe hacer con el sector 
empresarial. De esta manera garantizarán la calidad profesional de sus egresados.

10. El Ministerio de Educación debe contemplar la posibilidad de contratar personal 
con experiencia en el sector productivo, con el fin de contribuir al aseguramiento 
de la pertinencia de la formación técnica.

11. Derogación de aquellas normas que no guardan coherencia con la realidad 
educativa, ni socioeconómica de la región y del país; también de otras, de 
menor valor resolutivo y que, sin embargo,se exige su cumplimiento (es el caso 
de resoluciones directorales, o de oficiosemitidos desconociendo resoluciones 
ministeriales o vice ministeriales, etc.).

12. Los CETPRO requieren contar con un sistema de intermediación laboral como 
herramienta que permita a los beneficiarios ingresar al mercado laboral. A la vez 
se trata que este servicio favorezca el encuentro de los diferentes actores que 
contribuyen a la formación y el trabajo; es decir, un sistema de intermediación 
que ofrezca información permanente y actualizada sobre las ofertas de empleo, 
oportunidades de formación y capacitación, sobre las tendencias del mercado 
laboral, políticas de empleo, los servicios de intermediación laboral existentes y/o 
sobre reclutamiento de personal, entre otros.

13. Lograr que los representantes del empresariado se comprometan con la mejora de 
la formación de los estudiantes, teniendo en cuenta que esta es una inversión que 
rendirá beneficios en el sector productivo involucrado.

14. Promover la formación de órganos de consulta y/o mesas sectoriales en el ámbito de 
la región en las cuales participen las autoridades locales, organismos empresariales 
y los CETPRO, con el propósito de encontrar puntos de coincidencia, eliminar las 
distancias entre la oferta y la demanda, y encontrar caminos que conlleven al 

mejoramiento de la formación técnica